Forbes publicó su lista anual de las 100 Mujeres Más Poderosas del Mundo y ubicó a Claudia Sheinbaum en el puesto cinco. El anuncio llamó la atención por el peso mediático de la revista, aunque el criterio utilizado volvió a reabrir el debate sobre cómo se determina la influencia global de las dirigentes. El ranking se basa en parámetros que priorizan la exposición internacional y el alcance geopolítico, dejando fuera a mujeres con mayor incidencia directa en sus países, especialmente en naciones pequeñas donde el liderazgo se mide por resultados concretos y no por visibilidad global.
La revista argumentó que México ocupa un lugar estratégico en la transformación manufacturera de Norteamérica y que esa condición favoreció el ascenso de Sheinbaum. Sin embargo, esta evaluación se limita a marcos regionales específicos y no toma en cuenta la capacidad real de conexión de una dirigente con su población. Tampoco incluye a mujeres que, desde países de menor tamaño, sostienen procesos políticos o sociales con mayor cercanía popular y con un impacto más evidente en la estabilidad nacional.
El Top 10 quedó encabezado por Ursula von der Leyen, Christine Lagarde, Sanae Takaichi y Giorgia Meloni, junto a ejecutivas de corporaciones multinacionales. La selección mantiene una tendencia ya conocida en Forbes: privilegiar figuras ligadas a centros financieros y estructuras de poder occidental, mientras descarta liderazgos de alta influencia en regiones fuera de esas esferas. En ese contexto, la presencia de Sheinbaum entre las mujeres más poderosas del mundo se alinea más con decisiones editoriales que con una medición equilibrada de realidades globales.
La inclusión de perfiles del entretenimiento y la tecnología refuerza la impresión de que el listado se construye sobre parámetros mediáticos antes que sobre la influencia directa que ejercen muchas mujeres en sus sociedades. La ausencia de liderazgos provenientes de países pequeños, donde los cambios son más palpables y con efectos inmediatos en la población, confirma que Forbes mantiene un enfoque selectivo y, en ocasiones, limitado.